Historia y letra del tango Garufa
La historia del tango Garufa es sencillamente genial. Su letra lo dice todo, sin excepciones a obviar nada.
Resulta que en Montevideo, Uruguay, se había creado en 1922 la "Troupe Ateniense", una murga que no tardaría en convertirse en un mito para el pueblo uruguayo.
La "Troupe Ateniense" sirvió de cuna a grandes tangueros, además de milongas y murgas, por sus filas pasaron entre otros Ramón Collazo, Gerardo Matos Rodríguez, Alberto Vila, Juan Antonio Collazo, Adolfo Mondito, etcétera.
Grandes letras de tango acompañadas por excelentes melodías salieron de las filas del combo carnavalero, pero la que hoy nos atañe es “Garufa”.
Entre los años 1927 y 1928, Juan Antonio Collazo crea la música para una letra que habían compuesto Víctor Soliño y Roberto Fontaina, la cual no era otra que el tango que nos importa el día de hoy.
Garufa adquirió una notable fama rápidamente y fue grabado por el uruguayo Alberto Vila, lo que valió que rápidamente cruzara el Río de la Plata y comenzara a ser interpretado por Rosita Quiroga y Tita Merello, entre otros.
Precisamente el estreno en Buenos Aires corrió a cargo de Rosita Quiroga, quien era la intérprete oficial de la "Troupe Ateniense" en la capital argentina.
Pero el tango tenía importantes alusiones a su ciudad natal y debía sufrir pequeñas alteraciones para que el público bonaerense encontrase sentido al resto de la letra.
Así en la estrofa que reza:
Tu vieja dice que sos un bandido,
porque supo que te vieron
la otra noche en la calle San José.
Se sustituye con mucho atino “la calle San José” por “el Parque Japonés”, logrando que el sentido de la referencia se mantuviese en la otra orilla.
Lo que no se sustituyó fue “barrio La Mondiola”, que era donde la "Troupe Ateniense" tenía su sede y era una zona alejada de la ciudad, donde podían desarrollar una vida libertina y bohemia.
Letra del tango Garufa
La letra data de 1927 y pertenece a Víctor Soliño y Roberto Fontaina. Su música fue compuesta por Juan Antonio Collazo.
Del barrio La Mondiola sos el más rana
y te llaman Garufa por lo bacán;
tenés más pretensiones que bataclana
que hubiera hecho suceso con un gotán.
Durante la semana, meta laburo,
y el sábado a la noche sos un doctor:
te encajás las polainas y el cuello duro
y te venís p'al centro de rompedor.
Garufa,
¡pucha que sos divertido!
Garufa,
ya sos un caso perdido;
tu vieja
dice que sos un bandido
porque supo que te vieron
la otra noche
en el Parque Japonés.
Caés a la milonga en cuanto empieza
y sos para las minas el vareador;
sos capaz de bailarte la Marsellesa,
la Marcha a Garibaldi y El Trovador.
Con un café con leche y una ensaimada
rematás esa noche de bacanal
y al volver a tu casa, de madrugada,
decís: "Yo soy un rana fenomenal".