Si
supieras
que aún dentro de mi alma
conservo aquel cariño
que tuve para ti…! ¡Quién sabe,
si supieras
que nunca te he olvidado…!
Volviendo a tu pasado
te acordarás de mí…
Los amigos ya no vienen
ni siquiera a visitarme;
nadie quiere consolarme
en mi aflición…
Desde el día que te fuiste
siento angustias en mi pecho…
¡Decí, percanta, qué has hecho
de mi pobre corazón…!
Sin embargo
yo siempre te recuerdo
con el cariño santo
que tuve para ti;
y estás dentro de mi alma,
pedazo de mi vida,
en la ilusión querida
que nunca olvidaré.
Al cotorro abandonado
ya ni el sol de la mañana
asoma por la ventana,
como cuando estabas vos…
Y aquel perrito compañero
que por tu ausencia no comía
al verme solo, el otro día
también me dejó.
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Imposible no haber escuchado alguna
vez hablar de La Cumparsita. Es el tango que
ha tenido mayor difusión en el mundo, el que más se
a grabado, el que todo el mundo reconoce. Su historia
comienza en 1916 cuando Gerardo Hernán Matos Rodríguez
le da vida, en un principio como marcha estudiantil
para una comparsa de los estudiantes de arquitectura
de Montevideo, de donde proviene su nombre. Con la letra
en su poder Matos Rodríguez decide ir hasta el Café
La Giralda, donde actualmente se ubica el Palacio Salvo,
para que el pianista Roberto Firpo, quien actuaba en
dicho café, la viera.
Éste junto con Carlos Warren comienzan
el proceso de conversión de la canción en tango. Dos
grabaciones quedaron como testimonio de la primer época
de La Cumparsita, una realizada por la orquesta de Firpo
(Tito Roccatagliatta en violín, Juan Bautista Deambroggio
en el bandoneón, Juan Carlos Bazán al clarinete y el
propio Firpo en piano), supuestamente en septiembre
de 1916 para Odeón, aunque el disco aparece en 1917.
La segunda, aunque habitualmente se piense que es la
primera, fue grabada por la orquesta de Alonso-Minotto
para Victor el 8, 9 o 10 de mayo de 1917. En la ciudad
de Buenos Aires fue interpretada por primera vez en
el café Iglesisas por Firpo. En adelante comienza una
etapa de juicios en que La Cumparsita adquiere una fama
rutilante. Esta historia comienza con la venta de la
partitura por parte de Matos Rodríguez a la Editorial
Breyer Hermanos.
En consiguiente Contursi y Maroni la
rescribieron y llamaron como su primer verso: Si Supieras.
Esta la grabó en 1924 Carlos Gardel para Odeón con guitarras
de Barbieri y Ricardo. Ese mismo año y también para
Odeón Mario Pardo graba otra versión. Matos Rodríguez
le agrega otros versos en alusión a su enojo: "La
Cumparsita/ de miserias sin fin desfila/ en
torno de aquel ser enfermo/ que pronto ha de morir de
pena…". Se conoce también una versión inglesa de ésta
denominada The Masked One escrita por Olga Paul. Esta
versión data del año 1937.
Se han realizado películas
que marcan el renombre que adquirió esta canción, La
Cumparsita, dirigida por Antonio Momplety con actuaciones
de Hugo del Carril, Aída Alberti, Nelly Garren, etc.;
y una producción de Enrique Carreras. |